Aquella infausta noche, un caracol se cansó de serlo y se colocó en el País de Nunca Jamás no tenemos prejuicios. No tenemos tus miedos... Estaban brillando hasta que se apagase la luna, como un móvil cojo de batería tocada con la precisión de un murciélago libidinoso, multicolor y asqueado.
- Me da igual, ya no tengo orgullo ni dignidad que mantener, pero entiendo que tú tengas un nombre que hacer respetar, una reputación que mantener de vuelta al pasado, todo era diferente, en el presente se sentían omnipresentes, pero limitados en el escaso espacio que les era permitido ocupar debido a las siempre opresivas leyes de quienes detentan la propiedad de los medios de producción.
¿Ciudad Esmeralda? Nunca perdí la esperanza, ni la soledad, las baldosas amarillas bajo mis tiernos pies... Olvídate de mí, ven, ven....
Criptoanarquistas comunistas tribalistas buscaban pistas que los llevaran al tesoro mágico, pero al tiempo fue desvelado el misterio, mero espejismo, trampa hecha para engañarnos y pensar que una puerta puede ser hierva y la hierva cuervos, sin entenderlo lo sabemos, estás aquí siempre.
No comments:
Post a Comment